La Amenaza que crece




Como ya he mencionado varias veces, Bosawas es el pulmón de Nicaragua, hasta hace algunas décadas, a pesar de que no había recibido la atención merecida, era una de las reservas mejor conservadas de Nicaragua y toda Centroamérica, sin embargo en las ultimas décadas, se ha visto amenazada por múltiples razones.

La verdad de la historia es que la expansión de la frontera agrícola a costa del bosque, ha servido para defender la propiedad terrateniente del Pacífico. Detrás de todo esto está la concepción del país como un artículo descartable: se toma, se usa y se bota. Ni más ni menos que una lata de cerveza.

A principios de los 50, el somocismo desató un salvaje proceso de expropiación de tierras campesinas, para expandir la producción capitalista de algodón, café y banano para la exportación. Millares de familias campesinas del Pacífico fueron empujadas hacia Nueva Guinea y Río San Juan, hacia el norte de Jinotega y Matagalpa y en dirección central, hacia Río Blanco y las Minas: Siuna, Rosita y Bonanza.

Entre 1952 y 1979 el área en fincas de Nicaragua pasó de un poco más de 3 millones de manzanas a 8 millones. Un crecimiento del 6.2% anual, el doble de lo que fue la tasa de crecimiento poblacional en los mismos años. De la misma forma y según OEDEC - organismo gubernamental que precedió a INEC en el manejo de la información estadística oficial -, mientras todas las regiones del país mostraron descensos de la población rural entre 1952 y 1971, la población rural de las zonas de frontera agrícola creció en esos años a un ritmo del 7% anual.

En sus primeros años, la revolución sandinista evitó que se abrieran nuevas áreas de frontera agrícola. Millares de campesinos vieron cumplida su histórica reivindicación de acceder a la propiedad de tierra. La gran propiedad terrateniente agroexportadora, cuestionada como modelo de desarrollo, se vino al suelo arrollada por el movimiento popular.

Pero en sus últimos años, la revolución, acosada por la guerra y en un desesperado intento por sostener el modelo de empresas estatales - en las que se veía pintada la concepción de desarrollo económico que privaba en el gobierno sandinista -, planteó nuevamente la apertura de la frontera agrícola para seguir respondiendo a la aún insatisfecha demanda de tierras. Al perder las elecciones en febrero de 1990, el gobierno del FSLN no había tenido tiempo de realizar esta nueva apertura.

El gobierno Chamorro coincidió con la idea de reabrir la frontera agrícola, pero no para preservar las empresas estatales, sino para devolver sus tierras a sus antiguos dueños y así reconstruir el antiguo modelo de explotación terrateniente que había debilitado el sandinismo. Hoy, con el auge del neoliberalismo se atribuye a este modelo una eficiencia capaz de lograr la recuperación de la economía nacional, a pesar de su fracaso durante el somocismo.

La alternativa para responder a la demanda de tierras de millares de campesinos repatriados, desplazados internos, desmovilizados de la Resistencia, del Ejército y de la Policía, fue una vez más abrir la frontera agrícola.

Ademas del problema de las migraciones, del avance de la frontera agrícola, siempre esta presenta la explotación indiscriminada de los recursos naturales de la Reserva. Cada año se incrementa el daño que esta causando la tala ilegal, están acabando con toda la madera preciosa que existe en Bosawas, y con esto rompiendo el equilibrio ecológico de sus ecosistemas, acabando con la vida de muchos animales, o poniéndolos en peligro de extinción. La reserva enfrenta muchos problemas como los incendios forestales entre otros, pero mi juicio el problema mas grande es el ser ignorada.

En nuestras manos esta un tesoro natural, que representa una fuente de oxigeno muy importante para Centroamérica y el resto del mundo, hasta que no dejemos de ignorar lo que esta frente a nuestros ojos, los demás problemas nunca serán resueltos. Hay que valorar mas los maravillas naturales que se nos fueron entregadas en este pedacito de tierra.